El debate sobre la eficacia de las vacunas es ahora el pilar de la conversación televisiva. Si desde el punto de vista sanitario las cifras disponibles son suficientemente amplias y claras, en cuanto a los efectos de la campaña de vacunación en la economía, los primeros estudios llegarán en las últimas semanas. Y los resultados son muy interesantes.

El CEPR publicó recientemente, «Los efectos económicos de las vacunas contra el COVID-19», un informe sobre el trabajo de algunos economistas del FMI para comprender si y cuál es la correlación entre el progreso de la campaña de vacunación y el de la economía de un país.

Para realizar este estudio, Pragyan Deb, Davide Furceri, Daniel Jiménez, Siddharth Kothari, Jonathan D. Ostry y Nour Tawk compararon los datos de las dosis administradas contra uno de los llamados «indicadores instantáneos» de la tendencia de la actividad económica: el los volúmenes de emisión de NO2 (Dióxido de Nitrógeno), sustancia que ha demostrado una serie de evidencias empíricas que se correlaciona fuerte y positivamente con la producción industrial (si aumenta la primera, también aumenta la segunda). Para realizar más contrapruebas, Deb y sus colegas evaluaron la llamada tendencia de «sorpresa de vacunación» (el delta entre las dosis realmente administradas y las dosis administradas estimadas por los modelos de cadena de producción).

Los resultados son muy interesantes. Los investigadores confirmaron que existe una correlación positiva entre el avance de la campaña de vacunación y la emisión de NO2, es decir, las vacunas, a partir de estos primeros datos, parecen tener un impacto positivo en la actividad económica. Un aumento de la población vacunada del 10% respecto a lo esperado se traduce en un aumento del 30% en las emisiones de NO2. El ingrediente clave de esta correlación positiva es el levantamiento de las restricciones. De hecho, el estudio muestra que los altos niveles de vacunación no están asociados con mejoras significativas en la actividad económica si se aplican medidas restrictivas.

Los últimos datos del trabajo de Deb y sus colegas nos devuelven a uno de los peores problemas: la propagación de la vacunación en todo el mundo. Al evaluar el impacto de una campaña de vacunación en la economía de los socios comerciales de un país, está claro que aquí también existe una correlación positiva. El crecimiento de las vacunas en la población del país socio comercial ha llevado al crecimiento de la actividad económica interna. Y en tiempos como estos, cuando la cadena de suministro global es difícil, estos datos deberían hacernos pensar.