La actualización de 2021 sobre el Costo de Vida Global ha sido editada por la Unidad de Inteligencia de The Economist que acaba de publicarse. La crisis está afectando a la cadena de suministro.

La crisis de la cadena de suministro y los efectos de la inflación no podían dejar de sentirse en el ranking anual que elabora The Economist Intelligence Unit sobre el coste de vida de los capitales globales. Pero también surgen otros factores de los datos desarrollados por la empresa inglesa, que pueden, de alguna manera, interferir en el ranking de la vida esclava internacional.

A primera vista, la singularidad de 2021 es inmediatamente evidente. Según el Costo de Vida Global, los precios mundiales subieron un 3,5% anual, un aumento de casi el doble en comparación con el registrado en la edición 2020 de la investigación. Y en este porcentaje pesa mucho la crisis de la cadena de suministro global, pero recordemos que el costo de enviar un contenedor estándar es casi cuatro veces el de 12 meses. En la ruta Shanghái – Nueva York, el pasaje pasó de $2.500 a $15.000 en un año.

Si consideramos que los datos recogidos por el estudio se detienen unas semanas antes de la explosión de los precios del gas natural, nos damos cuenta de que el panorama por el lado de la inflación es real, aunque, como suele ser el caso, desigual.

Mirando el ranking de 173 ciudades que tiene en cuenta The Economist Intelligence Unit, encontramos algunos datos muy interesantes. En primer lugar, ocupa el primer lugar la ciudad israelí de Tel Aviv, que no es muy popular, que, debido a la importante subida de los precios de los alimentos y el transporte, salta a lo más alto del podio desde el quinto puesto en 2020. Que se quede París y la compañía de Singapur, empatadas en el segundo lugar.

Como se mencionó, muchos movimientos en el ranking del Costo de Vida Global no solo han sido causados ​​por la cadena de suministro. Por ejemplo, este es el caso de Teherán, que aumentó 50 puestos de trabajo como resultado de las presiones de precios impuestas por las nuevas sanciones de EE. UU. En cambio, Roma cae al puesto 48 -desde el 32 en 2020- sobre todo por la importante caída de los precios de la ropa, un efecto colateral de la adopción masiva del trabajo inteligente.