Las últimas actualizaciones de Global Trade Alarm, una base de datos internacional de reglas comerciales, marcan el progreso de una nueva ola de proteccionismo.

Debido a la fuerte presión sobre la cadena de suministro internacional, golpeada primero por la explosión de la pandemia del covid-19 y luego por la demanda reprimida que golpeó al mercado, ha resurgido el deseo de cancillería global por el proteccionismo. Los observadores internacionales han enfatizado recientemente la idea de que la economía nacional puede salvarse mediante el cierre, en lugar de aceptar los desafíos de la innovación y el multilateralismo, como una de las principales amenazas para el futuro de la economía global.

Desde principios del siglo pasado hasta la actualidad, el proteccionismo ha cambiado. Sería excesivo liquidarlo con derechos y cuotas y sobre todo sería engañoso. Para recordarnos esto, están los números recopilados en Global Trade Alarm, una base de datos sustancial de reglas y regulaciones aplicadas por los gobiernos del mundo y capaz de poner el habla en la rueda de las empresas extranjeras; lista muy larga de subsidios, nacionalizaciones, créditos fiscales a la exportación, préstamos subsidiados y mucho más.

Prácticas como las relativas a los préstamos subvencionados concedidos a empresas nacionales, según datos de GTA, se han incrementado desde 2009 a un ritmo de 400 anuales, y se prevé que aumenten aún más en los próximos años. Por otro lado, los viejos esquemas de protección (aranceles y cuotas) transitan a tasas de crecimiento medio y están lejos de los de fines del siglo pasado. Sin mencionar que este último a menudo termina bajo la lupa de la OMC, se han abordado todos los obstáculos a las importaciones y aumentan las nuevas protecciones bajo el radar.

Mirando el último informe elaborado por Simon Evenett y Johannes Fritz, uno tiene la impresión de estar ante un fenómeno que comenzó hace mucho tiempo, mucho antes de la pandemia. En 2019, por ejemplo, el 84% de las importaciones chinas se relacionaron con productos subvencionados por el Estado. En 2019 también, el 62% del volumen total del comercio internacional fue en productos de los sectores de «defensa».

Todos están involucrados en el nuevo conservadurismo y de alguna manera se podría hablar de un conflicto global creciente, caracterizado por la agresión y la contraagresión (la dinámica de los subsidios de ojo por ojo). Un ejemplo de cómo funcionan estas “vengas” se cuenta en los datos de GTA. Si China pone sobre la mesa una nueva facilidad para las empresas nacionales, en el 58% de los casos la UE responde en un plazo de seis meses a una facilidad similar. El porcentaje que subirá al 70% si EEUU da el primer paso. Una clara muestra, entre otras cosas, de cómo las relaciones comerciales entre ambos lados del Atlántico son mucho más tensas que las que mantienen con China.