Invertir en finanzas verdes debe tener dos resultados: un compromiso concreto con la sostenibilidad y una rentabilidad justa para el inversor. La inversión transformadora es un ejemplo de cómo se puede hacer esto.

“La sustentabilidad ambiental no reemplaza la sustentabilidad económica”. Empecemos con una frase que escribimos al final del post publicado la semana pasada. Esta frase contiene el principio básico de que un inversionista debe abordar los temas de TSC y finanzas verdes. El concepto es muy simple. Asumir que invertir en una empresa o industria significa, ante todo, estar seguro de que esa empresa o industria podrá generar un flujo de ganancias a lo largo del tiempo que devolverá el capital invertido. A partir de ahí, es casi automático esperar que la apuesta por la sostenibilidad ambiental no pierda sostenibilidad económica.

Lo que hemos descrito a menudo se resume en la frase «inversión transformacional». Abordar y mitigar el riesgo ambiental generando rendimientos ajustados al riesgo apropiados. Un esquema que le daría a algunas personas un «ganar, ganar, ganar»: el medio ambiente, la sociedad y la victoria del inversionista.

Esto puede sonar cínico, pero no lo es. La transformación verde no solo ayuda a proteger los recursos naturales de nuestro planeta, sino que al mismo tiempo crea nueva tecnología y nuevas oportunidades de ganancias, es la mejor manera de fortalecer el primer objetivo, activando una sana competencia industrial.

Ese es un ejemplo muy actual del uso del agua potable. El acceso a los recursos hídricos es uno de los principales riesgos sistémicos que enfrenta el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en menos de cuatro años, la mitad de la población mundial vivirá en áreas sujetas a un alto estrés hídrico; las causas incluyen: olas de sequía y contaminación de las reservas de agua dulce. La industria de ahorro y tratamiento de agua es uno de los ejemplos más vívidos de cómo funciona la inversión transformadora. Estas empresas invierten en proyectos como desalación de aguas marinas, depuración de aguas contaminadas, reutilización de aguas residuales. Tecnologías que serán fundamentales para garantizar que gran parte de la población mundial disponga de agua potable. El ETF Invesco Water Resources, que replica la cesta de empresas activas en este ámbito, ha logrado una rentabilidad media anual del 17,8% en los últimos 5 años, 1,5 puntos porcentuales por encima de la rentabilidad media anual del S&P500.

Mitigación de riesgos concretos, desarrollo de nueva tecnología o proceso de producción, ganancias esperadas. Sostenibilidad ambiental y sostenibilidad económica en tres componentes simples pero básicos.