Ante el crecimiento exponencial de los productos ESG y la constante amenaza de los fenómenos greening, la información completa y transparente es fundamental para el inversor. Un punto de partida interesante proviene del instituto CFA que, a principios de noviembre, emitió sus Estándares de divulgación global ESG para productos de inversión.

Cada vez es más claro que las inversiones privadas jugarán un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, ante un desafío que demanda ingentes recursos económicos. Y sobre todo por ello es necesario limitar al máximo los fenómenos de ecologización, preservando la confianza de los inversores en el mundo de los instrumentos financieros ASG.

La herramienta clave para que esto suceda es la información, es decir, proporcionar al inversor todos los detalles necesarios para que pueda tomar la decisión lo más informada posible. ¿Cuál debe ser esta información? El instituto CFA nos lo recuerda al presentar las directrices de sus ESG Global Disclosure Standards. Debe ser completo, creíble, respaldado por datos, comprensible y de fácil acceso.

Estas cinco características necesitan ser complementadas: necesita ser estandarizado. Es decir, un inversor debe poder comparar diferentes productos financieros sobre la base de parámetros y definiciones que son iguales para todos.

Los Global ESG Disclosure Standards desarrollados por la CFA son un excelente punto de partida para comprender cómo se debe estructurar un documento de información ESG y el alto nivel de transparencia requerido por el asesor de inversiones. Al leer las pautas, es posible comprender la cantidad de trabajo requerido para preparar estos documentos y, como señala el CFA, los aspectos técnicos deben evitarse tanto como sea posible en favor de un lenguaje que sea comprensible incluso para los no hablantes. expertos

Por ejemplo, para productos ESA con un objetivo ambiental o social específico, el documento de información debe contener detalles relacionados con la cuantificación del objetivo, la identificación de los beneficiarios de la intervención, el momento de la consecución del objetivo, los riesgos. vinculados, los sistemas de seguimiento y evaluación del desempeño ESG.

Es sin duda un reto dentro de un reto. Se requiere un esfuerzo técnico y organizativo significativo por parte de los emisores y presentadores, y existe una fuerte demanda de transparencia y conocimiento de los inversores. Solo de esta manera se evitará el riesgo de cambiar un conjunto de trámites burocráticos que se mueven rápidamente en una guarnición fundamental sobre finanzas sostenibles.