El informe del segundo trimestre del Gold Council de Wordl muestra una demanda muy positiva de oro, incluso si el bajo rendimiento de los primeros tres meses de 2021 sigue siendo superior a la tendencia general. La industria de la joyería no solo está comprando lingotes nuevamente, sino que los ETF y los bancos centrales se destacan entre los principales compradores.

El renovado interés por el oro por parte de los Bancos Centrales podría ser un gran elemento de apoyo en este momento para los precios del metal precioso. Según una cifra publicada por el World Gold Council, las reservas totales de oro depositadas en las bóvedas del banco central aumentaron en 333,2 toneladas, un aumento de casi un 40% por encima del promedio de 5 años. Los bancos centrales actualmente poseen alrededor de 35.000 toneladas de lingotes, que es aproximadamente una quinta parte de todo el oro extraído. Entre las instituciones más activas para la compra, destaca el banco central de Tailandia con más de 90 toneladas de oro compradas en el primer semestre de 2021, seguido de Hungría, que se detiene en 62 toneladas. Junto a nosotros encontramos, entre otras cosas, las autoridades monetarias de Brasil, India, Turquía y Polonia.

Los principales bancos centrales mundiales se están retirando de esta compra de cenizas. Los nutricionistas, el BCE y los demás «grandes» ahora se centran únicamente en mantener las reservas. Y uno no puede dejar de notar que son sobre todo las instituciones centrales de las economías emergentes las que están activas en el mercado.

La razón principal de este «apetito» por el oro recién descubierto radica en la necesidad de los bancos centrales de diversificar sus reservas y protegerlas de la evolución macroeconómica de su país. En otras palabras, las instituciones centrales buscan protegerse contra eventos que puedan conducir a la devaluación de la moneda interna y entre ellos, de mayor importancia, los derivados de la inflación. Los bancos centrales y el país aumentan la credibilidad de una buena reserva de oro, un refugio seguro y, de alguna manera, brindan mejores garantías para los compradores de bonos del gobierno. En algunos casos, comprar oro también es una forma de reducir la dependencia de otras monedas; este es el caso, por ejemplo, del banco central ruso que lleva algunos años implementando una disminución progresiva de las reservas en dólares.

Si las presiones inflacionarias y las consecuencias macroeconómicas de la pandemia continúan cruzando el camino de la recuperación económica en algunas áreas del mundo, es probable que los bancos centrales continúen diversificando las reservas y comprando oro.