Un estudio del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados estima que dos puntos porcentuales del PIB de principios de siglo valen para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. Pero se necesitan inversiones a corto plazo, especialmente en transporte.

La comunidad internacional se ha fijado el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 1,5 °C para finales de siglo. Pero aún no está del todo claro el camino que debe conducir a esta meta original. El escenario más probable hasta la fecha parece ser un supuesto de un gasto excesivo de 1,5 °C seguido de «odio» a través de una fase de «emisiones negativas netas», es decir, una reducción de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Pero muchos académicos dicen que esta es una apuesta bastante audaz. Porque los costos y las tecnologías para eliminar los gases de efecto invernadero aún se encuentran en las primeras etapas de planificación, y porque esa ventana de tiempo podría tener consecuencias irreversibles más allá del límite del sobrecalentamiento para el medio ambiente y, en consecuencia, para la economía global.

El Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) abordó este tema en un estudio publicado recientemente por la prestigiosa revista Nature. La institución austriaca, en el trabajo liderado por Keywan Riahi, recopiló los datos elaborados por los principales modelos disponibles. La conclusión es que existen beneficios tanto ambientales como económicos al adoptar una política para reducir las emisiones sin exceder el límite de 1,5 ° centígrados. El precio es una gran inversión de más recursos financieros a corto plazo, si queremos llamarlo así.

Las simulaciones realizadas por el IIASA muestran que un mayor crecimiento de 2 puntos porcentuales podría beneficiarse de un mayor crecimiento de 2 puntos porcentuales debido a un mayor crecimiento de 2 puntos porcentuales debido al llamado PIB mundial, es decir, la meta de sobrecalentamiento. objetivo de sobrecalentamiento. Para lograr este resultado, explica la investigación, se necesita una excelente acción en la reducción de emisiones a corto plazo. Un esfuerzo que reducirá las tasas de crecimiento en unos pocos puntos porcentuales en el corto plazo, esfuerzo que podría verse muy compensado en el largo plazo.

Según Daniel Huppmann, uno de los otros autores de la investigación de IIASA, es fundamental evitar el riesgo de sobrecarga para intervenir de manera rápida e inteligente en el sector del transporte. Cuanto más sostenible se vuelva la movilidad, menos será necesario recurrir a prácticas de emisiones netas negativas.