Dos importantes gestores señalan que la resiliencia de los crecientes mercados de renta variable plantea una serie de dificultades a corto plazo.

Los mercados de acciones no se quedan en el camino, sino que continúan cayendo fuera del ring. Es el gancho, es decir los complejos que reflejan la aparición de la variable omicron y el aumento transitorio de los precios al consumidor, lo que no queda claro. Así que la compra débil de la lista, lanzada por los analistas de JP Morgan hace más de una semana, va en contra de una visión más prudente de otros dos gigantes, Goldman Sachs y Bank of America. Para estos dos gestores, en realidad, la resiliencia del crecimiento del mercado de valores a corto plazo es menos clara.

Goldman Sachs lanza su renombrado Indicador de Riesgo Apropiado, un indicador del apetito por el riesgo presente en los mercados de valores. En esta fase, la cabeza del boxeador jugó como antes, el indicador RA se encuentra justo debajo de cero, alrededor de -1. Pero para los analistas de Goldman, según reportes de la agencia Bloomberg, aún no es momento de volver a comprar acciones. La volatilidad del mercado puede conducir a una mayor reducción del apetito por el riesgo. Es mejor esperar a que el indicador del Reino Unido llegue a -2, tal vez reducir la carga de «desconfianza» de los ahorradores, tal vez alentar las noticias macro en el frente de los precios y el consumo.

Sabiduría es la palabra clave para leer la nota a los clientes emitida por Bank of America la semana pasada y reportada por el WSJ. Savita Subramanian y sus colegas en el S & P500 señalan que las ganancias se ajustan por inflación por acción, el rendimiento real de las ganancias es negativo y cercano al -3%. Este es un nivel que no se ha visto desde 1947 y nos recuerda, en términos simples, que el crecimiento de las ganancias corporativas, medido en precios de acciones, no puede seguir el ritmo de la inflación. Este fenómeno rara vez ha ocurrido y, recuerda BofA, siempre ha esperado una caída en los precios de las acciones. La última vez que sucedió fue en 2000, unos meses antes de que estallara la burbuja de las punto com. Por lo tanto, precaución. Teniendo en cuenta también estos datos, si la inflación vuelve a subir, podría tener un efecto negativo en las ganancias reales.