A raíz del Día Internacional de la Mujer, nuevos estudios confirman el reconocimiento de quién paga más por la crisis de la pandemia: son las mujeres y las madres.

Cuando se encienden las luces del Día Internacional de la Mujer, vuelve la terrible sospecha, bajo las montañas de secretos, que ayer fueron escrupulosamente enumerados mil veces, de que la dura realidad de los hechos sigue desbordada.

La desigualdad de género es un tema que hemos tratado a menudo en este blog y seguiremos haciéndolo en el futuro. Porque la participación plena y libre de la mujer en la vida social y económica del país, además de ser una clara señal de crecimiento cívico, es un estímulo para el desarrollo, la innovación y el crecimiento económico, como demuestran numerosos estudios.

Hoy, un día después del 8 de marzo, no por casualidad volvemos a hablar de lo que ella llamó la recesión que desencadenó la pandemia. Como hemos visto, los datos, a nivel global, muestran claramente que, en términos de empleo, las mujeres han sido las más golpeadas por la crisis desatada desde marzo de 2020. en un punto porcentual y el desempleo femenino sigue siendo mucho más alto que el masculino.

En los análisis realizados hasta ahora, se ha enfatizado el punto de que este desempleo es algo nuevo que es de color rosa en comparación con el pasado. De hecho, en las etapas regresivas anteriores, el componente masculino siempre ha sido el componente más afectado. La principal explicación de este fenómeno radica en la diversidad de sectores afectados por la crisis, pero existe una segunda razón.

Un estudio reciente de la Reserva Federal de San Francisco confirma que ya hemos hecho un análisis. En “Padres en un mercado laboral pandémico”, Olivia Lofton, Nicolas Petrosky-Nadeau y Lily Seitelman analizaron los datos proporcionados por la Oficina del Censo de EE. UU. Los tres investigadores se centraron especialmente en cuatro grupos de trabajadores de entre 25 y 54 años: padres, madres, hombres sin hijos y mujeres sin hijos. Los resultados de la investigación son dos: por un lado, la constatación de que las mujeres han sufrido la crisis con mayor intensidad que los hombres; en segundo lugar -y este es el dato más preocupante- el porcentaje de participación en la vida laboral de las mujeres con hijos cayó tres puntos porcentuales por encima de la media del total de trabajadores estadounidenses, -7% frente a -4%.

El tercer elemento que surge de la investigación refuerza el segundo: el grupo que sufrió la menor reducción en la tasa de participación laboral fue el grupo que sufrió la menor reducción en la tasa de participación laboral que los hombres con hijos.

La crisis de la pandemia abrió una caja de pandora. Sector laboral de la mujer, el tema de la crianza de las mujeres y el apoyo estatal a la crianza en su conjunto. Muchas declaraciones ayer confirmaron el conocimiento de todo esto. Se han dado algunos pasos, se necesitan otros. Y no es el tema de las mujeres contra los hombres sino, por supuesto, no solo el tema de las instituciones hacia los ciudadanos.