Los precios de la vivienda han aumentado considerablemente en los últimos meses. Rendimiento resultante de la presencia simultánea de varios factores pero ahora en peligro de llevar el sector a niveles de burbuja especulativa.

Es una combinación única de factores que impulsan los altos precios de la vivienda en muchas partes del mundo. El primer apoyo fuerte para la demanda fue sin duda la presión de las tasas de interés hacia cero, lo que hizo mucho más atractivo el uso de las hipotecas. Otro factor decisivo fue la respuesta de política monetaria y fiscal a la pandemia. Considere lo que significó la reducción del impuesto de registro sobre las ventas de bienes raíces en Gran Bretaña. El resto de los altos niveles de ahorro logrados durante los meses verdes se relacionaron con una mayor dependencia del trabajo desde casa y un stock más limitado de casas en venta. En algunos casos, los precios han llegado a duplicar los incrementos porcentuales anuales.

Niraj Shah de Bloomberg Economics intentó dibujar una especie de mapa de precios global, calculando un indicador de riesgo de burbuja para el mercado inmobiliario de 23 países de la OCDE. Los resultados son muy interesantes y no conducen a una completa tranquilidad. Países como Nueva Zelanda, Canadá y Suecia, pero también el Reino Unido y los Estados Unidos, tienen grandes números rojos. En general, Shah señala que las señales de los indicadores no han sido tan pronunciadas desde 2008.

Pero, como en todos los sectores productivos, las fuertes subidas de las materias primas están afectando a los precios de la vivienda. En los Estados Unidos, el último índice de confianza de los constructores de viviendas NAHB/Wells Fargo ha caído al mínimo de 10 meses. Las esperanzas de los constructores se han visto frustradas por los altos costos de los materiales de construcción, desde el concreto hasta la madera. Costos que elevan aún más los precios y detienen la demanda.

Y las señales en esta dirección, por ejemplo, provienen de Canadá, uno de los países con un círculo rojo en la investigación de Bloomberg mencionada anteriormente. En mayo, las ventas de viviendas nuevas registraron la segunda caída mensual consecutiva, con un descenso porcentual superior al 7%, pero aún en niveles muy elevados (más de 50 mil ventas mensuales). En el mismo período, los precios subieron 1,9% debido al incremento en el costo de los materiales.

Es difícil decir si existe un riesgo de burbuja en el mercado inmobiliario. O más bien, es demasiado pronto para hablar de ello ahora, con la compleja recuperación de la producción en curso creando confusión en los precios. A pesar de la inflación volátil de muchas materias primas utilizadas por el sector, hay información aún más importante: la dinámica de las tasas de interés en los próximos años.