La historia muestra que las pandemias conducen a un aumento de las desigualdades sociales y económicas.

Uno de los mayores peligros de la post – pandemia es sin duda el fuerte aumento de las desigualdades económicas y sociales, tanto dentro como dentro de un mismo país. Los primeros datos sobre los efectos en el mercado laboral de las olas de covid-19 nos dicen que esto afecta a la población activa de una manera muy desproporcionada, lo que ha afectado, sobre todo, a trabajadores poco cualificados, mujeres y jóvenes. El resurgimiento de este shock es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los gobiernos en los próximos meses y años. De hecho, permitir que se resuelva un caso de desigualdad correría el riesgo de fomentar las tensiones sociales y reducir el potencial de crecimiento económico mundial.

Una vez más, es la historia la que nos envía las advertencias más significativas. La primavera pasada, un grupo de economistas dirigido por Davide Furceri del Fondo Monetario Internacional publicó un interesante documento de debate titulado: ¿Tendrá COVID-19 efectos a largo plazo sobre la desigualdad? Evidencia de pandemias en el pasado.

El estudio, que fue objeto de un podcast editado por CEPR hace unas semanas, buscaba evaluar los efectos de las últimas pandemias en la distribución de ingresos, observando en particular la tendencia del índice Gini. Lo que surge es notable. El legado de las pandemias ocurridas en las últimas dos décadas ha tenido tres efectos principales: un aumento del índice de Guinea, es decir, un desequilibrio en la distribución del ingreso; mejora para grupos de altos ingresos (primer decil de la distribución del ingreso) y reducción para grupos de bajos ingresos (último decil de la distribución del ingreso); una reducción en la tasa de empleo para grupos de trabajadores poco calificados o con poca educación.

En otras palabras, la historia reciente de pandemias también ha llevado a un aumento de los desequilibrios económicos, pero también a las perspectivas de ingresos, que han penalizado severamente a los segmentos de la población poco calificados y de bajos ingresos.

La pandemia del SARS-Cov2, Furceri y sus colegas, no parece ser una excepción. De hecho, existe el peligro de que su extensión, que es mucho mayor que la de pandemias anteriores, exagere los efectos sobre la distribución del ingreso en la población.