¿Trabajar desde casa o en la oficina? Empresas y trabajadores parecen avanzar hacia un modelo híbrido de organización del trabajo. Y el efecto dona parece darse en las grandes ciudades.

Comencemos con los números. Según un estudio de Soares, Bonnet y Berg, publicado por el CEPR el pasado mes de abril, durante el segundo trimestre de 2020 hasta 557 millones de personas trabajaron fuera de casa, cerca de una sexta parte de las cuales están empleadas en todo el mundo, con picos del 27% en “ economías de altos ingresos. Utilización sostenida del trabajo desde casa que puede involucrar a un mayor número de trabajadores. Pero ahora que la emergencia sanitaria está en la última milla ¿qué pasará? ¿Seguiremos trabajando desde casa o veremos un RTO (Return to Office) masivo, como lo llaman los británicos?

De las primeras encuestas disponibles sobre el tema y de la lectura de la mente de algunos de los principales grupos de la industria, parece que avanzamos hacia un nuevo modelo de trabajo «híbrido». Por un lado, existe una clara necesidad de que las empresas vuelvan a tener empleados “on the spot”; por otro lado, los trabajadores tienen una forma nueva y quizás más atractiva de hacer frente a sus puestos de trabajo debido a los meses de experiencia encerrados. Según una encuesta realizada por Morning Consulting de Bloomberg, que se realizó a mil trabajadores estadounidenses en mayo pasado, el 39% de los encuestados cree genuinamente que la renuncia es posible si su empleador no ofrece cierta flexibilidad en los métodos de trabajo; porcentaje que aumenta hasta el 49% en los trabajadores de la generación millennial. Todo este deseo de trabajar desde casa tiene una fuerte dimensión económica. Una encuesta de FlexJobs de abril de 2020 muestra que un tercio de los encuestados han logrado un promedio de $ 5,000 al año en el trabajo desde casa.

Por su parte, las empresas parecen ser conscientes de que lo que está pasando no será pasajero. Grandes grupos como Vanguard o Ford ya han anunciado su intención de ofrecer formas híbridas de trabajar a sus empleados. Deutsche Bank está considerando un modelo en el que entre el 40% y el 60% del personal pueda trabajar desde casa. HSBC ofrece a sus empleados en Francia la opción de trabajar desde casa hasta 12 días al mes. Bruce Van Saun, CEO de Citizens Financial Group, cree que la oficina tendrá 5 días hábiles en el futuro.

Un cambio en la organización del trabajo que también tendrá consecuencias en el sistema económico y en la forma de vivir de las ciudades. Nicholas Bloom, economista de la Universidad de Stanford, es considerado uno de los mejores expertos en el tema del teletrabajo. En su artículo más reciente, escrito con su colega Arjun Ramani, busca imaginar los efectos de la FMH en temas como la migración, los bienes raíces y la productividad. Bloom y Ramani en particular hablan sobre el impacto de Donut (el clásico donut hecho en EE. UU.) que llevó a una despoblación progresiva del centro de la ciudad (donut hole) a favor de los suburbios de la ciudad. La motivación es sencilla. Al poder confiar en una organización de trabajo híbrida, las personas buscarán un alojamiento que permita una gestión adecuada del espacio pero no demasiado lejos del lugar de trabajo.

La evidencia del efecto dona descrito por Bloom y Ramani está muy bien vista en el mercado inmobiliario japonés. Los datos de Google Mobility nos dicen que los japoneses pasan un 10% más de su tiempo en casa y que la demanda de viviendas suburbanas aumenta constantemente. Así lo confirman los datos de Resona Holdings, un banco que ha visto un crecimiento en las solicitudes de crédito para viviendas ubicadas en las afueras de los principales centros urbanos.

Los datos y la orientación de empresas y trabajadores parecen confirmar que el trabajo a domicilio, aunque sea en un formato híbrido, ha llegado para quedarse.