Se hace referencia al cambio climático como un fenómeno que puede afectar el crecimiento de la economía mundial en los próximos años. Los cambios en la geografía económica rara vez se discuten

El progresivo calentamiento de nuestro planeta está provocando un cambio climático cuyas consecuencias son cada vez más extremas en la atmósfera. Períodos prolongados de sequía o inundaciones violentas, incendios devastadores o huracanes causan la pérdida de vidas y recursos naturales, debilitando todos los sistemas económicos.

Este terrible conjunto de causas y efectos suele considerarse homogéneo, para afectar a todos los países sin discriminación. Si esto es cierto en una perspectiva de muy largo plazo, no puede decirse lo mismo del razonamiento en términos “dinámicos”, a lo largo del tiempo.

Uno de los efectos menos evidentes del problema del cambio climático es el cambio en la geografía económica del mundo, que trae consigo.

José-Luis Cruz y Esteban Rossi-Hansberg estaban pensando en intentar contribuir al debate. Los dos investigadores publicaron un interesante artículo para el CEPR hace unos días. En su Geografía económica del calentamiento global, ambos autores han desarrollado un modelo dinámico que comienza con una suposición muy simple.

El calentamiento global – escriben Cruz y Rossi-Hansberg – cambia las condiciones de vida y de trabajo de los seres humanos en diferentes momentos y de diferentes formas según la zona geográfica. En este sentido, los países costeros de zonas de clima templado, con el calentamiento global, pasarán a condiciones tropicales o desaparecerán bajo el avance de los océanos en ascenso. Por el contrario, los ambientes templados ocurrirán en países con un clima severo. En esencia, el largo camino hacia la destrucción estará marcado por etapas intermedias en las que algunos países colapsarán -económicamente y no sólo- mejorando paradójicamente la situación económica de otros.

El modelo construido por Cruz y Rossi-Hansberg nos dice, por ejemplo, que el interés de países como Canadá o zonas como Siberia podría aumentar un 15% en dos siglos. En el mismo período de tiempo, el bienestar de los países ubicados en el área de África Central o en el Sudeste Asiático puede caer entre un 10 y un 15 %.

Está claro, nuevamente, que los países más pobres corren el riesgo de pagar el precio más alto por esta mutación en la geografía económica mundial.