La emisión del primer Rhino Bond por parte del Banco Mundial es la ocasión propicia para recordar las tres características clave de la inversión sostenible.

Cuando se piensa en los usos potenciales de los recursos obtenidos a través de la inversión sostenible, la mente se dirige inmediatamente a los problemas del cambio climático. De hecho, el inversor ahora conoce objetivos como la reducción de emisiones contaminantes y la transferencia de energía. Pero las finanzas sostenibles pueden hacer mucho más, y los bonos de la naturaleza son una creación.

Regresaremos hoy a este tema para comentar una noticia que salió a la luz hace unos días en diversos órganos de prensa especializada y que muestra, a nuestro juicio, todo el potencial de la inversión enfocada en la sustentabilidad. En los próximos meses, de hecho, el Banco Mundial emitirá un préstamo de bonos por valor de 45.000 millones de dólares para financiar un proyecto muy especial: el crecimiento de la población de rinocerontes negros en varias áreas protegidas de Sudáfrica y Kenia. Este es el primer ejemplo de un préstamo de bonos vinculado a un objetivo de conservación de la biodiversidad y, según Credite Suisse, asesor del proyecto, será un proyecto que puede impulsar muchos más.

El esquema de Rhino Bond, como se le apodó, es muy simple. El proyecto tiene un objetivo tangible que alcanzar, en este caso un aumento anual de al menos el 4% de la población de rinocerontes negros en las cinco áreas identificadas entre Kenia y Sudáfrica. Si se logra este objetivo, el financiador del proyecto a través del préstamo de bonos, al vencimiento, recibirá el capital, garantizado por el Banco Mundial y sus tres A, así como una prima.

Esta banda de naturaleza tiene tres características deseables para la inversión sostenible. En primer lugar, la presencia de proyectos concretos (en este caso desarrollados por el prestigioso Fondo para el Medio Ambiente Mundial); en segundo lugar, una garantía financiera sólida (la que proporciona el Banco Mundial); finalmente, claridad en la relación entre el objetivo ambiental y la estructura financiera del préstamo del bono.

Proyectos claros, garantías y mecanismos financieros son también las claves necesarias para que todos los inversores puedan evaluar una inversión sostenible y, en lo posible, evitar escollos con tanto conocimiento del greening.