De la actualización de otoño de Perspectivas de la economía mundial preparada por el Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE), surge una imagen completa de optimismo para el crecimiento mundial el próximo año, pero el camino está plagado de heterogeneidad y variables.

La semana pasada se presentaron los pronósticos de la economía mundial elaborados por el PIIE. Para el banco estadounidense, la recuperación económica que comenzó a fines de 2020 también continuará para el próximo año. Cuando el nivel de crecimiento sea 100 en 2019, se espera que el PIB mundial cierre en 102,2 en 2021 y salte a 107,2 en 2022; y esto a pesar de los numerosos obstáculos esparcidos por el camino.

No será un crecimiento homogéneo, pero ya lo sabíamos. Nuevamente, según las estimaciones de PIIE, EE. UU. crecerá un 6,8 % en 2022 en comparación con 2019, China un 17,6 %, India un 8 %. Las perspectivas para Europa y Japón son mucho más modestas, con un crecimiento del 2,7 % y del 0,4 % respectivamente respecto a 2019. Diferentes corredores de crecimiento que se entrecruzan y combinan con las diversas evoluciones de la campaña mundial de vacunación. Los países con porcentajes más altos de poblaciones vacunadas tendrán mayores oportunidades de crecimiento, al igual que las economías en las que los gobiernos pueden mantener una política fiscal extendida durante un período más largo.

El caso presentado por PIIE respalda una serie de hipótesis para las cuales el riesgo es bastante consistente. En primer lugar, la sostenibilidad de los altos niveles de consumo de los hogares a lo largo del tiempo. Luego, el tiempo que tardará la cadena de suministro en volver a su funcionamiento normal. De nuevo, cuánto y en qué momentos se superará el desajuste laboral. Finalmente, la evolución de la política fiscal y monetaria, junto con las expectativas de inflación al consumidor.

El PIIE World Economic Outlook agrega un elemento adicional de interés a la discusión: la calidad de la oferta de trabajo actualmente en el mercado. Según los datos recopilados por Karen Dynan, la recuperación del empleo se centra principalmente en los trabajos poco cualificados. En Estados Unidos, este grupo de empleados no solo ha regresado a los niveles previos a la pandemia, sino que está viajando a valores mucho más altos. En este punto, sin embargo, la pregunta es espontánea: con la aceleración de la automatización de la pandemia, ¿qué tan robusta y duradera puede ser esta recuperación?