«Sin recuperación normal». Una recuperación extraordinaria, así Laurence Boone, economista jefe de la OCDE, define la tendencia de la economía mundial en la última milla -espero- del túnel de la pandemia. Entre países que salen rápido y otros países que seguirán durante años.

Al actualizar su perspectiva para 2021, la OCDE revisó las estimaciones de crecimiento de la economía mundial. Se espera que el PIB mundial crezca un 5,8%, 1,6 puntos porcentuales más que la estimación de diciembre pasado. Aceleración por campaña de vacunación covid y medidas de apoyo desarrolladas por los gobiernos. En 2022, cuando se desactiven algunas políticas fiscales de emergencia, la OCDE estima un crecimiento global del 4,5%. Sin embargo, la señal de la pandemia seguirá siendo visible. A finales de 2022, la riqueza mundial producida será -según la última estimación- 3 billones de dólares inferior a la proyección de la pandemia. Una cifra que recuerda a la institución de París, que equivale al PIB anual de Francia.

Laurence Boone, economista jefe de la OCDE, señala que nuestras vidas no serán una recuperación normal. Y no será por dos motivos. El primero es la presencia continua de un riesgo variable que podría re-explotar la pandemia y solo puede ser controlado a través de una rápida campaña mundial de vacunación (lo recordamos a lo largo de la semana). La segunda razón es la heterogeneidad de las políticas fiscales y la diferente estructura económica de los distintos países. Estamos entonces ante países con un alto porcentaje de población inmunizada, 12 planes de gasto público cero y economías orientadas a la exportación. Todos los factores aceleran la recuperación. Pero al mismo tiempo, la visión de la OCDE se ve perturbada por países que dependen en gran medida del turismo (aún no reconstruidos), campañas de vacunación lentas o políticas de estímulo fiscal débiles o completamente ausentes. En este caso, las hipótesis de recuperación llevan mucho tiempo.

Según los cálculos de la OCDE, países como Corea del Sur y EE. UU. podrán volver a los niveles de PIB per cápita anteriores a la pandemia en 18 meses. Para los países europeos, Boone y sus colegas estiman que el tiempo promedio para volver al valor anterior a la pandemia del PIB per cápita es de alrededor de 3 años. México y Sudáfrica podrían esperar hasta 5 años para revisar la normalización de los datos. Para otros países, la oscuridad puede durar aún más, con efectos evidentes en cuestiones como la desigualdad social y económica.

Una recuperación insólita llena de niños, entre los que la OCDE también cita la inflación. Si bien se sigue viendo como un fenómeno pasajero, con una vuelta a la normalidad hacia finales de año, no se puede descartar a priori que algo -sobre todo en los mercados financieros- vaya de la mano y que los bancos centrales pierdan el control. de las expectativas de inflación.

Foto: © Hervé Cortinat / OCDE