La crisis de la pandemia corre el riesgo de verse exacerbada por un fenómeno ya oculto: el creciente poder de mercado de las empresas dominantes. Un fenómeno que podría debilitar el crecimiento mundial a medio y largo plazo.

Las características de la crisis provocada por la pandemia han demostrado, al menos hasta ahora, un poderoso acelerador de procesos económicos, tecnológicos y sociales, de los cuales eran pocos, hasta hace poco más de 12 meses, apenas evolucionando. La aceleración elimina la necesidad de adaptación de los ciudadanos e insta a los gobiernos a controlar cuestiones complejas en un plazo breve para evitar el riesgo de exageración.

Sin duda, la economía es uno de los campos de batalla clave de la crisis que estamos viviendo. La pandemia implica procesos acelerados que involucran no solo aspectos tecnológicos, sino que también presenta un riesgo significativo de modificar significativamente la estructura de mercado de todos los sectores. El FMI advierte sobre el creciente poder de mercado de las empresas soberanas. Un fenómeno que viene de lejos pero que corre peligro de escalar la crisis y las consecuencias negativas de la situación.

¿Qué es el poder de mercado? En definitiva, es la capacidad de una empresa para imponer el precio en el mercado. Cuanto más una empresa pueda fijar un precio más alto que el costo de producción, mayor será su poder de mercado. Según datos del FMI, desde 1980 hasta la actualidad, en las principales economías del mundo, el margen entre precio y coste medio de producción en los distintos sectores ha aumentado un 30%. El sector tecnológico registró el doble de las tasas de crecimiento promedio. Una clara señal de que el poder de mercado ha aumentado durante muchos años.

Muchas investigaciones sugieren que demasiado poder de mercado es malo para el crecimiento económico a mediano y largo plazo. En un mercado dominado por un número reducido de empresas, con poca competencia, falta impulso a la innovación y, por tanto, se realizan menos inversiones. Las empresas dominantes utilizan una variedad de armas para «defender el territorio», en particular la actividad de adquisición e incorporación. El FMI nos vuelve a recordar que esta actividad tiene un impacto negativo en la dinámica industrial, reduciendo así el gasto en investigación y desarrollo.

Existe el peligro de que la crisis de la pandemia empeore el panorama. Las empresas dominantes, con sus enormes ganancias y alta disponibilidad de efectivo, pueden manejar la mala situación económica, lo que a su vez conduce a la insostenibilidad y al cierre de empresas más pequeñas. El resultado es que las cuotas de mercado de las pequeñas empresas (por quiebra o, como hemos dicho, por adquisiciones) son absorbidas por las dominantes que, al hacerlo, aumentan aún más su poder de mercado.

Los detalles que recuerda la directora de la IMF, Kristalina Georgieva, son bastante claros. Se prevé un fuerte crecimiento de la concentración de mercado, entendida como el porcentaje de ventas de las 4 principales empresas sobre el conjunto del sector. Si, en ausencia de pandemia, el porcentaje se fija en torno al 56/57%, la ex COVID-19, con su lastre de empresas podría «comerse» o expulsar del mercado, la cuota de ventas de las 4 mayores del sector para saltar más del 60%.

Por lo tanto, es necesario, según el FMI, fortalecer las autoridades de supervisión para evitar rieles peligrosos que puedan socavar el tortuoso camino de recuperación pospandemia.