Un estudio de caso de EE. UU. sugiere que monitorear la evolución y la agitación del transporte de carga ayuda a comprender mejor la tendencia de crecimiento económico del país.

En una economía global, el transporte de mercancías es una variable esencial del crecimiento. Sin duda recordará la difícil situación del megacargador Ever Given en el Canal de Suez hace unos meses. El bloqueo repentino es uno de los principales canales de comunicación entre Asia y Europa con importantes consecuencias en los precios y retrasos en las entregas.

Por lo tanto, observar la tendencia del transporte de mercancías puede ser un gran indicador para comprender cómo está la economía y, en particular, la demanda interna. Lutz Kilian, Nikolaos Nomikos y Xiaoqing Zhou buscaron profundizar en el contenido, desarrollando un índice que monitorea el flujo de contenedores dentro y fuera de los puertos de EE. UU. y, posteriormente, desarrollando un modelo de ciclo económico que tiene esto en cuenta, junto con la producción industrial y el gasto del consumidor. por ciudadanos estadounidenses.

El resultado de esta investigación se publicó hace unos días en el CEPR y nos cuenta algunas cosas muy interesantes sobre el estado actual del ciclo económico estadounidense, un tema muy relevante en las últimas semanas. El trabajo de Kilian y sus colegas revela que la recuperación de la demanda interna de EE. UU., una parte fundamental del PIB de EE. UU., que claramente ha sido exagerada por la producción industrial y el consumo personal, lo que se puede extraer de un modelo que también lo incluye. describir la tendencia y los choques de tráfico de contenedores. Si solo se analiza la producción industrial y el consumo personal, la economía estadounidense ya ha recuperado sustancialmente casi el 90% de su nivel anterior a la pandemia. Agregando a la variable vinculada a los flujos de entrada y salida de contenedores, el estudio nos dice que el camino para volver a los niveles de febrero de 2020 es aún muy largo, con solo el 57% de la tierra ganada para la producción industrial y el 78% para el consumo. .

La diferencia entre ambas valoraciones radica precisamente en el efecto de la perturbación del movimiento de contenedores en el mar (que transportan el 90% de mercancías como metales, cereales, minerales, carbón) sobre la producción y el consumo industrial, ralentizándose o acelerándose. León.