Según los últimos datos publicados por el Censo de EE. UU., parece estar surgiendo una nueva tendencia demográfica para los Estados Unidos, acercándolos mucho más a la perspectiva europea crucial.

¿Lo que está sucediendo? Estos son los datos más concisos y claros a la vez: de enero a julio de 2020 la población de EE. UU. aumentó en 1,2 millones de unidades, un aumento del 0,35% que es el porcentaje más bajo registrado desde 1900. que se registró durante las guerras mundiales y la pandemia española.

Según cálculos de William Frey de Brookings Institution, la década de 1910 del siglo XXI será recordada como la década con la tasa de crecimiento más baja desde 1970. Aún mirando los datos elaborados por Frey, es imposible escapar de esa tendencia a la baja. que arranca en los años 50 del siglo pasado e implica, inexplicablemente, algo que quizás no esperábamos: EE.UU. tiene un problema demográfico, al igual que nuestra vieja Europa.

Durante muchos años, Estados Unidos ha sido visto como una especie de excepción en las filas de las economías avanzadas. Los fuertes flujos de inmigración y las altas tasas de fecundidad permiten que EE. UU. siga siendo «joven» en una asamblea, la asamblea de los países occidentales ricos, donde las canas crecían con mayor frecuencia. Algo se rompió. La inmigración redujo su ritmo y las tasas de fertilidad se desplomaron. También según datos del Censo de EE. UU., una mujer estadounidense tiene hoy una expectativa promedio de 1,7 hijos, menos que Francia, el nivel más bajo en una década.

Según muchos analistas, la tendencia puede acelerarse, en parte ser reversible, con la llegada de la pandemia y cierta política antiinmigración. Según los escenarios demográficos elaborados por el Censo de EE. UU., en 2060 la población de EE. UU. podría llegar a más de 440 millones o, en el peor de los casos, disminuir a unos 320 millones. Una bifurcación importante para cuestionarse y abre otro debate muy interesante: las consecuencias sobre las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

La teoría económica “clásica” nos dice que el factor demográfico es uno de los factores que afecta el potencial de crecimiento económico de un país. Una población en crecimiento sugiere que el crecimiento del mercado laboral está conduciendo al notorio crecimiento del PIB potencial, junto con el crecimiento tecnológico y de capital.

Hay quienes señalan que el desarrollo tecnológico puede más que compensar la caída del componente laboral. Otros argumentan que una población en declive reduce la demanda de impuestos y los ingresos y también tiene un impacto negativo en el crecimiento del capital humano, lo que conduce a la innovación. Algunas personas sugieren que la disminución de la población podría hacer que el crecimiento sea más sostenible al reducir la presión sobre los recursos naturales.

El caso de Estados Unidos nos recuerda que la evolución demográfica del país es uno de los grandes temas de la próxima década, y sus efectos sobre el crecimiento económico no parecen del todo unívocos.