¿En qué medida afecta la legislación a la lucha contra la desigualdad de género? En otras palabras, ¿cuánto de lo que establecen las normas redundará en mejoras reales en la vida laboral y social de las mujeres? Un estudio reciente del Instituto Peterson nos ayuda a responder estas preguntas.

En 2020, Marie Hyland, Simeon Djankov y Pinelopi Koujianou Goldberg desarrollaron un índice sintético para que el Banco Mundial leyera previamente el alcance de la igualdad, en términos de oportunidades económicas, entre hombres y mujeres. El indicador, que varía en una escala de 0 a 100, marca 76,6 en la última actualización, lo que significa que las mujeres a nivel mundial tienen un 30% menos de derechos que los hombres en temas laborales y económicos en general. De los 190 países analizados, solo 10 llegan a 100 y necesitan ser listados: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Islandia, Portugal y Suecia.

La tendencia de este indicador desde 1970 hasta la actualidad muestra una mejora general en la condición, mientras que al mismo tiempo destaca una fuerte falta de homogeneidad entre países de ingresos altos y bajos. También se aprecian claras diferencias al agrupar los resultados por área geográfica, por tradición jurídica y por religión. Así surge, entre otras cosas, que los países cuya tradición legal se basa en la ley anglosajona común son, en promedio, menos «igualdad de género» que los países cuyo sistema legal está arraigado en la ley romana.

Los autores del Índice de Mujeres, Empresas y Derecho (WBL) del Banco Mundial, como se denomina en el índice, publicaron un nuevo artículo titulado: «¿Importan las leyes con género para el empoderamiento económico de las mujeres?». Un trabajo en el que tratamos de entender si, y en qué medida, las mejoras registradas en el Índice DBL durante los últimos 40 años en cuanto a la legislación se han modificado para mejorar la condición económica de las mujeres. En otras palabras: ¿cuánto afecta la legislación a la reducción real de la desigualdad de género?

Los autores, al comparar los resultados del WBL Index con los resultados de indicadores como el WEF Global Gender Gap Index, encontraron que cuando la desigualdad de derechos es menor, la desigualdad económica entre hombres y mujeres también es menor. No solo eso, el buen valor en el DBL está ligado a una mayor presencia de mujeres en los órganos políticos del país y una menor vulnerabilidad en el ámbito laboral.

Las leyes no son suficientes, por supuesto, y la lentitud del camino hacia la igualdad de género en los rankings de la DBL se resume bien. Pero, si necesita comenzar en alguna parte, el estudio PIIE nos dice que hacer leyes es un gran comienzo.