Si bien los precios de la energía continúan dominando la agenda de estos meses, la escasez de agua es una de las preocupaciones emergentes para las empresas, especialmente en el sector de consumo primario.

En las últimas semanas, la economía mundial se ha enfrentado a una fuerte presión sobre los precios de la energía. Fue causado por un compromiso de factores, incluida una escasez temporal de recursos como el gas natural. La escasez es una de las palabras más importantes para entender lo que está pasando y lo que pasará en los próximos años. Los recursos naturales en los que la humanidad ha basado su evolución económica, lo llamamos, están fallando por una variedad de razones. El uso excesivo, el cambio climático o la necesidad de abandonarlos para evitar problemas peores (es el caso del fósil).

Uno de los recursos más limitados de nuestro planeta es, sin duda, el agua. Y su declive progresivo está en el centro de muchas ideas. Dos estudios recientes de Barclays y S&P Capital dan una buena idea de lo que puede pasar en los próximos años.

Partamos de un hecho. Si consideramos el precio como un indicador de la escasez de un bien, entonces el aumento del 60 % en el precio del agua durante la última década en las 30 principales ciudades de EE. UU. es una señal bastante clara. De hecho, el aumento de los precios presenta pocos problemas, ya que el agua suele considerarse una mercancía infinita y su precio no refleja todos sus costos implícitos.

Pero hay una gran crisis de agua en el mundo. Hace unos meses David R. Boyd (Relator Especial de la ONU y profesor de la Universidad de Columbia) recordaba que poco menos de la mitad de los habitantes de nuestro planeta tienen dificultades para acceder al agua potable. Y las cosas parecen estar empeorando. Con el crecimiento actual de la población mundial, la demanda de agua potable aumentará un 55% para 2050 (datos de la FAO).

Para Barclays, existe un riesgo real de que el problema de la escasez de agua afecte gravemente al sector de consumo primario en particular. La producción de alimentos, bebidas, carnes y otros productos de la cadena agrícola crecerá un 40% para 2030 debido a la mayor presión de la demanda y el proceso productivo requerirá más agua. Una tendencia que corre el riesgo de minar las cuentas de las empresas del sector. Según el CDP de la organización sin fines de lucro, el impacto financiero del problema puede llegar al umbral de los 20 mil millones de dólares, y la cifra necesaria para implementar medidas concretas para ahorrar y reutilizar el agua es de mil millones de dólares. También según CDP, en 2020, el 14% de las 414 empresas del sector alimentario analizaron políticas de activación real para reducir el consumo de agua.

Mayor demanda, menos recursos y mayores costos asociados a su uso. Es fácil concluir, en términos de precios, que los próximos años serán complejos.