¿Siguen vigentes los grandes cambios económicos y sociales identificados como mega-tendencias de inversión después de un año y medio de la pandemia? ¿O tal vez deberíamos revisar algo?

La inspiración para esta publicación proviene de una lectura reciente del informe Axa Investment Management. En «Cómo apunta la pandemia a los inversores en el futuro», el equipo de analistas de la compañía francesa identifica 5 cuestiones clave que guiarán los mercados financieros a largo plazo. Cinco megatendencias han resistido, y en algunos casos fortalecido, la pandemia: envejecimiento de la población, comercio electrónico, automatización, energía limpia y aumento de la clase media (o reducción de la pobreza).

Como recuerda The Economist, al presentar su interesantísimo «Índice de rutina» sobre el alcance real del retorno a la normalidad en la economía mundial tras la crisis de la pandemia, un evento de esta magnitud genera en quienes logran dejar atrás la sensación de que eres otra persona sobreviviente. Y el síndrome del sobreviviente nunca tiene consecuencias completamente predecibles.

Entonces, ¿qué pasa con las megatendencias después de atravesar el largo túnel de la pandemia? Su naturaleza a largo plazo debería protegerlos de shocks a corto plazo, al igual que una pandemia. Pero los expertos nos recuerdan que tales eventos, ya sea la proliferación de laboratorios científicos o la protección de una biodiversidad cada vez más frágil, están destinados a repetirse, cada vez más, en los años venideros.

Lo que ha inspirado la pandemia es una sensación de vulnerabilidad, y quizás incluso la primera apariencia de conciencia del hecho de que no solo los fenómenos sociales y económicos cambian con el tiempo, sino que cambian, y aparentemente peor, lo que hay en todos estos fenómenos. , es decir nuestro planeta, el entorno en el que vivimos.

Es costumbre, por tanto, hacernos algunas preguntas. Ante los recursos cada vez más escasos y la necesidad de sobrevivir, de revisar el estilo de vida, el consumo y la producción, ¿tiene sentido imaginar que el aumento de la clase media conducirá a una nueva demanda? ¿O estamos, quizás, evaluando fenómenos de largo plazo con anteojos miopes de nuestro actual modelo de desarrollo económico?

¿Podría la creciente amenaza del cibercrimen, que puede impulsarse hacia objetivos cada vez más ambiciosos y fáciles de actuar, tener consecuencias para nuestro mundo digital? ¿Sobre el consumo en línea?

Las megatendencias posteriores a la pandemia ciertamente siguen vigentes, pero debemos preguntarnos si tienen piernas para correr en terrenos incomparables y protecciones adecuadas sin verse abrumados por sus vulnerabilidades. A veces la inversión también es así, y tenemos que imaginar escenarios futuros muy alejados de lo que hemos vivido.