Uno de los legados más pesados ​​de la crisis económica provocada por la pandemia es una creciente dificultad financiera para los operadores económicos privados. Los primeros datos provienen de Gran Bretaña y el Fondo Monetario destaca la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas.

Las políticas monetarias ultraampliadas, combinadas con una abundante moratoria de préstamos (de la que hablamos hace unos días) han permitido a las empresas resistir el impacto financiero de la pandemia. Impacto consistente principalmente en una fuerte caída de la facturación y una rápida reducción de la liquidez disponible. Pero después de un año de navegar bajo la tormenta, ¿cómo está la situación económica del tejido industrial?

La primera respuesta nos llega desde Gran Bretaña. Un país con dos terribles olas pandémicas, tres bloqueos nacionales y por fin una rápida campaña de vacunación. La investigación ha sido realizada por la consultora Begbies Traynor, especializada en el ámbito de la reestructuración empresarial. ¿Qué nos dice este informe? El dato más destacable es que las empresas en dificultades financieras en Reino Unido han aumentado un 15% desde principios de 2021 hasta la fecha, el mayor incremento trimestral jamás registrado desde 2014 -primer año de publicación del informe- hasta la fecha; en comparación con el primer trimestre de 2020, el aumento es de 42 puntos porcentuales. Numéricamente, se trata de 723.000 empresas que muestran sus ansiosos indicadores financieros rojos. Se trata de empresas de todo tipo de sectores, y las del sector financiero, transporte e inmobiliario cuya presencia ha aumentado casi un 50%.

Si consideramos la enorme cantidad de ayudas que destina el gobierno británico, cuyo déficit ha aumentado a valores sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, y si a esto le sumamos la prórroga hasta el próximo septiembre de la congelación de los despidos, entonces el panorama se torna aterrador.

El concepto es reforzado por el Fondo Monetario Internacional. En un documento reciente, el Fondo recuerda cómo la pandemia podría tener un gran impacto en las pequeñas y medianas empresas, elevando el porcentaje de insolvencia del 10 % al 16 % solo en 2021 (datos referidos a las 20 principales economías del mundo). Esto apunta fuertemente al FMI, un aumento comparable al que ocurrió en los 5 años posteriores a la crisis financiera de 2008. Solo en términos de puestos de trabajo, significa que 20 millones de empleados están en riesgo.

El despertar del paciente tras la operación, por tanto, parece lleno de trampas y la vulnerabilidad de la situación financiera de un gran número de operadores económicos es probablemente una de las más peligrosas. La receta del Fondo Monetario es la intervención regulatoria, incluso antes que subsidiaria, de los gobiernos, para fortalecer el capital del tejido productivo.