Negocios hundidos

By | 22 marzo, 2013

 Negocios hundidosSi equiparásemos lo que viene sucediendo en los últimos años con el mundo empresarial de nuestro país con los desastres provocados por un tsunami, mucho tendrían en común.

Cada año son más las empresas que hunden su cartel de abierto en cerrado por cese. Muchos proyectos que van a la basura sin ni tan siquiera haber tenido la oportunidad de pelearlos, muchas ilusiones hundidas por una crisis que está arrasando con toda la clase media, con todo el tejido empresarial de la mediana y pequeña empresa.

No es que todas las medianas y pequeñas empresas estén cerrando sus negocios, pero seamos francos, más de la mitad de ellos, los que aún persisten, lo hacen con el agua al cuello.

La crisis de los bancos se ve repercutida en los negocios de forma brutal y ya no saben hacer frente a unos costes cada vez más duros y sin contar con recursos.

Con el agua al cuello

Negocios hundidosPero no es solo el problema de los bancos, las empresas que van “bien” no quieren alardear mucho de su situación, pues al igual que todos se ven en la cuerda floja y eso hace que también sean más cautos a la hora de planificar sus presupuestos.

Esto quiere decir que si el que va bien no gasta dinero, el que va regular  que depende de estos, ven reducidos sus movimientos y por tanto se resienten, no todas consiguen sobreponerse y se ven obligadas a cerrar.

Aunque el cierre de una empresa pueda significar una auténtica tragedia para las familias afectadas, también influye en la economía general del país, si nos vamos quedando sin empresas, no tenemos fuente de ingresos, y como consecuencia, el país se queda estancado.

Alejándonos un poco de los problemas de las altas esferas, fijémonos en esa pequeña empresa familiar cuya economía depende de ese sueño que llamaron “Mi empresa” y que se va al traste después de años invirtiendo en ella, y con ella los trabajadores que dejaron su piel en sacar adelante un proyecto precioso, ajustado a sus intereses.

¿Quién ve el final?

Negocios hundidosEsperemos que la situación llegue pronto a su fin y las miles de empresas que han tenido que echar de momento sus puertas, las abran pronto y que se llenen de trabajadores esperando a ofrecer el mejor servicio. Será entonces cuando se aprecie un verdadero crecimiento, crecimiento real que se echa de menos desde hace ya algunos años.

Con el resurgimiento de estas empresas acabará esta etapa ya oscura en la mente de cualquier ciudadano, negra para los más afectados.

La economía se activa con economía, el dinero llama al dinero. Es una gran verdad que nuestros políticos se tendrían que aplicar para apoyar más a trabajador.

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